¿Cuántos regalos debe recibir un niño en Navidad?

Lo reconozco, cuando era pequeño, los Reyes Magos me traían un montón de regalos y juguetes. Ahora bien, me me duele admitir que ha sido con el paso de los años que me he dado cuenta de ello. Si echo la vista atrás, veo que tuve un montón de juguetes, no había serie de dibujos que no sacara su linea de juguetes y yo no tuviera alguno.

Con el paso del tiempo te paras a pensar que no eran necesarios tantos juguetes, y es por esta razón que hoy quiero escribir sobre la cantidad de regalos que los deben recibir en Navidad.

juguetes-odtEn un mes ya es Navidad y aunque sabemos que serán fiestas que celebrar en familia, con paz y amor, la publicidad nos recuerda que no podemos olvidarnos de comprar y consumir. Esto nos lleva a la imagen más habitual en la mañana de Reyes en cualquier casa en la que hay niños, la imagen de niños abriendo un paquete tras otro, rasgando el papel de regalo a toda velocidad para descubrir rápidamente qué contiene y pasar al siguiente. Un festín que se suele repetir en casa de los abuelos o de los tíos. Ya sean los Reyes, Papá Noel, el Tió, el Olentzero, el Pendigueiro… Todos ellos suelen ser generosos, pero en ocasiones se pasan y dejan a algunos niños un verdadero arsenal de juguetes.

Para un niño, estar tan colmado de regalos no es bueno. Ya no hablo de que no pueda atender a todos sus regalos y se le pueda crear dispersión y falta de emoción, hablo de correr el riesgo de convertirlos en niños inmaduros e insaciables que a la larga, se convertirían en adultos insatisfechos, para los que nunca nada será suficiente.

nino-hiperregaladoAntes de llevarnos las manos a la cabeza, debemos saber que hay solución. Es tan sencillo como establecer límites. Requiere que se vaya practicando a lo largo de todo el año, y ponerse de acuerdo con Papá Noel y los Reyes Magos con antelación, pero si a los niños se les va enseñando que no pueden tenerlo todo, a evitar el consumismo y a apreciar el valor de las cosas, cuando llegue la Navidad entenderán que no pueden pedir el catálogo entero y que esta época no se trata de una competición por recibir mucho y caro.

Los padres disponen de una oportunidad de oro en el momento de escribir la carta (a Papá Noel, a los Reyes, a ambos…) junto a sus hijos para acotar qué y cuánto van a pedir. Al hacerlo conjuntamente, pueden ir proponiendo alguno o explicando por qué descartar otros. Además, hay que tener en cuenta qué es lo que el niño necesita y qué juguetes van a despertar sus habilidades cognitivas, sociales o motrices. De este modo se comprueba que regalos les hace realmente ilusión recibir, y de este modo minimizar las elecciones impulsivas que hacen influenciados por la publicidad.

Si pese a todos los esfuerzos los camellos vienen muy cargados,  podemos contemplar dos alternativas. La primera es la de dosificar esos juguetes a lo largo del tiempo, se pueden guardar parte de los regalos e irlos sacando cuando el niño le haya dado todo el uso a los juguetes que ya tiene.

La segunda opción, más complicada de conseguir, es despertar en el niño el deseo de compartir. Si por ejemplo el niño recibe seis regalos, ¿por qué no plantearle si quiere donar uno para otro niño que no tenga?. Lo haga o no, por lo menos conseguimos que piense en ello.

 

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