Las escuelas ya no son cárceles

Recuerdo hace ya años, en clase de Sociología de la Educación, que un profesor nos dijo que las escuelas, al igual que los hospitales y las fábricas, estaban diseñadas con la misma idea que las cárceles, con el objetivo de vigilar a los que hay en su interior.

panópticoAquél profesor nos estaba mostrando las ideas del filósofo e históriador Michel Foucault, quien en 1975 estudió el modelo de una sociedad disciplinaria basada en el dispositivo panóptico de vigilar sin ser visto. Foucault comparaba la sociedad moderna con el diseño de prisiones: allí, un solo guardia puede vigilar a muchos prisioneros mientras el guardia no puede ser visto. Según  Foucault, a través de esta óptica de vigilancia, la sociedad moderna ejercita sus sistemas de control de poder y conocimiento, por ello sugiere que en todos los planos de la sociedad moderna existe un tipo de ‘prisión continua’, y que todo está conectado mediante la vigilancia (deliberada o no) de unos seres humanos por otros, en busca de una ‘normalización’ generalizada. Cabe decir que Michel Foucault murió en 1984, no puedo ni imaginar que pensaría de la sociedad actual, hiperconectada y expuesta a las redes sociales

Actualmente, en buena parte del mundo las escuelas aún siguen replicando la estructura de los centros penitenciarios, ya que se espera que se le tenga miedo al profesor, y este tipo de infraestructura contribuye apoyar esa filosofía pedagógica. Sin ir más lejos, en Estados Unidos son varios los colegios que ‘comparten’ arquitecto con prisiones del país.

aula-escolarRealmente podríamos decir que existe un trasfondo político en todo esto, tratan de formar a individuos sumisos, que no piensen demasiado, que obedezcan…  La estructura de las clases convencionales no ha evolucionado en más de un siglo; La disposición de las mesas y la pizarra te obligan a atender a un solo foco. El color verde de las típicas sillas y mesas escolares, las paredes de azulejos, la luz eléctrica hipersaturada o el suelo frío no apto para pies descalzos tampoco ayuda a la hora de hacer de aquel recinto un lugar acogedor donde querer quedarse para aprender.

 

sofaHace tiempo que los psicólogos infantiles dicen que basta con cambiar el enfoque que se tiene con respecto a la educación y los niños empezarán a amar la escuela, y es que a fin de cuentas casi todos los niños de edad preescolar dicen que ya quieren sentarse en los pupitres, y correr a las lecciones con sus mochilas pero ya en las primeras semanas muchos de nosotros sufrimos una gran decepción cuando notamos que la escuela es un lugar para sentarse y estar en silencio, no muchos juguetes ni demasiado tiempo para jugar.

Hoy en día, antes de abrir cualquier negocio, se requiere un estudio previo de su arquitectura y la decoración. Pero en el educación esto se descuida completamente, no se tiene en cuenta si el espacio influye en la educación, y eso es un gran error. Actualmente, con la implantación de nuevas metodologías pedagógicas se requiere que vaya acompañada de cambios en las estructuras físicas de la escuela, y afortunadamente hay múltiples propuestas arquitectónicas.

interior escuelaLa educación debe impartirse más allá de las paredes del aula, los niños necesitan aprender de la realidad, no únicamente de lo que encuentren en los libros o en la red. Además que necesitan moverse y no ser cautivos en la escuela típica. Propuestas como el trabajo por proyectos o la pedagogía cooperativa resultan inviables en un aula en la que todas las mesas están alineadas, mirando al frente y en las que lo único que pueden ver los alumnos es la nuca de su compañero de delante. Toca replantearse la disposición de los elementos del aula. Incluso prescindir de ella si es necesario, como propugnaba ya a finales del XIX Francisco Giner de los Ríos (creador de la Institución Libre de Enseñanza): «Un día en el campo vale más que un día de clase».

 

 

pizarraDespachos arquitectónicos como Rosan Bosch diseñan estancias ideadas para escuelas y universidades de Dinamarca, Suecia o incluso España (Zaragoza),  son espacios diáfanos para que los alumnos pueden moverse por distintos espacios. En ellos se pueden encontrar mesas flexibles que pueden llevarse de un lugar a otro; casitas en las que poder reunirse a trabajar con otros compañeros; los campfire u hogueras de fuego donde poder leer en común o las denominadas ‘cuevas’, rincones tranquilos para reflexionar o leer en solitario. Todo ello basándose en el neuroaprendizaje, que sostiene que es más fácil aprender cuando algo te emociona.

cabaña pizarraNo se trata de pintar las paredes de colores bonitos, sino de lograr espacios que estimulen. Pensar a partir de los niños, a partir de su cerebro, de cómo aprenden… y conseguir que amen su escuela. Se podría decir que una vez que el espacio físico se ha dispuesto conforme al tipo de enseñanza a impartir, todo resulta muy sencillo, pero ahí radica la dificultad, que es muy difícil saber qué es lo que tienen que aprender los niños, qué contenidos les pueden resultar útiles en un futuro. En nuestra sociedad actual todo cambia muy deprisa. Lo que debemos conseguir son niños con iniciativa. Con las escuelas tradicionales conseguimos niños disciplinados y con poca autonomía que cuando se hacen mayores, llegan al trabajo y no saben qué hacer si no les mandan. Saber trabajar en equipo y cooperar es esencial en un entorno laboral como el que seguramente se encontrarán en un futuro.

 

teamlabsEl papel de la arquitectura y el diseño de interiores no sólo resulta importante en las etapas más tempranas de la enseñanza. En la formación universitaria, moldear al futuro profesional de acuerdo a lo que se esperaráde él una vez ingrese en el mercado laboral resulta más efectivo cuando el espacio educativo se concibe como una oficina real en la que aquel podría trabajar. En el caso de Teamlabs, su concepto de ‘campus’ no tiene nada que ver con el convencional.  Ahí los estudiantes se distribuyen en laboratorios de aprendizaje en equipos, es decir, las oficinas desde donde realizan los proyectos reales con los que aprenden.

Repensar una y otra vez las experiencias de aprendizajes resulta crucial en una sociedad que ha evolucionado tanto y que lo seguirá haciendo. Que el lugar y las formas de ‘impartir’ esas enseñanzas sean flexibles es algo elemental

 

 

 

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